martes, 8 de noviembre de 2011

La peña del papelito

Entre 1981 y 1983, yo tenía entre 11 y 13 años y mis padres y una prima hermana de mi madre asistían a las concurridísimas clases de folklore del Club Ciudad de Buenos Aires, del barrio porteño de Núñez, del cual éramos socios. Por esos años hacían furor las llamadas peñas del paquetito, verdaderas peñas-asalto, a las cuales se asistía portando un paquetito de viandas a consumir durante un evento amenizado con música y danzas folklóricas. Nuestro club no era ajeno a esa simpática novedad.
Actualmente, mis padres ya son septuagenarios y yo cuadragenario y hace muchos años que nos desafiliamos del Club Ciudad de Buenos Aires, sus populosas clases de folklore y peñas del paquetito. Peñas del paquetito: eventos con contenido. Eventos con contenido: término calificativo plenamente aplicable a las peñas del paquetito.    

Grupo folklórico actuante en una peña del paquetito celebrada el 31 de octubre de 2011 en la localidad bonaerense de San Isidro

Vista de una de las mesas tendidas con motivo de la peña del paquetito organizada el 26 de junio de 2011 por el Centro de Profesores de Danzas Folklóricas Argentinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

No así, por desgracia, a las peñas del papelito en que parecen haber devenido, hace no pocas décadas, los procesos educativos en la Argentina, desaforadamente ricos en complejos procesos de acreditación y alarmantemente pobres en contenidos atesorables a largo plazo, delatando con ello el deplorable cortoplacismo del argentino promedio, que tanto ha obstruido la evolución histórica de mi patria. Por algo fueron "¡Ay, patria mía!" las últimas palabras de Manuel Belgrano, quien, como secretario del Consulado, fulminara a los comerciantes de la capital argentina al definirlos como seres despreciables, exclusivamente interesados en "comprar por cuatro y vender por ocho".
En sus conversaciones con Pablo José Hernández, grabadas en 1978, José María Rosa evocaba sus largas décadas como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Rosa decía que él podría haber sido un muy buen profesor de haber podido ser profesor a la europea, algo inviable en la Universidad argentina, donde, según el muy objetable historiador revisionista, a un profesor le resultaba alarmantemente improbable tener discípulos y alarmantemente probable tener alumnos exclusivamente interesados en el trámite de los exámenes, como si estudiar una carrera universitaria fuese una simple formalidad administrativa. 


  
Manuel Belgrano y José María Rosa, frustrados denunciantes del cortoplacismo argentino

El testimonio de Rosa denuncia inequívocamente la arraigada institucionalización de la peña del papelito en los ámbitos educativos argentinos, especialmente en sus niveles medio y superior. Concluidos mis estudios formales, me ha empezado a asaltar la triste impresión de haber estudiado por papelitos, entendiéndose por tales mi certificado de estudios primarios y mis títulos secundario y terciario. Triste impresión reforzada por el aciago recuerdo de docentes míos que, práctica y autoritariamente, no me dejaron pensar en otra cosa que en el papelito en juego.
La peña del papelito, ese tramposo maná de más de una generación de estudiantes argentinos, sigue en pleno desarrollo, como diría el controversial periodista uruguayo-venezolano Walter Martínez. Disponga usted de las cámaras, señor director, como dice Martínez al cierre de cada edición de su polémico programa televisivo venezolano Dossier. Si alguien quiere discutirme, que lo haga. Aunque temo que me tomen por demente.


Walter Martínez en Dossier 


  

    

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