domingo, 9 de octubre de 2011

Steve Jobs, revolucionario de lo oneroso

Los hindúes suelen cremar a sus difuntos y arrojar sus cenizas al Ganges o algún otro río indio considerado sagrado por el hinduísmo. En su película Gandhi, de 1982, el cineasta británico sir Richard Attenborough reconstruye magistralmente el multitudinario funeral tributado al Mahatma tras su asesinato, perpetrado el 30 de enero de 1948.

Febrero de 1948. El pueblo indio acompaña el cortejo fúnebre de Gandhi.








Quien asesinó a Gandhi mató a un hombre que había revolucionado (o intentado revolucionar) el modus operandi político convencional, pese al consejo en sentido contrario de ese presunto Realpolitiker encarnado en el dirigente indio musulmán Muhammad Ali Jinnah, primer gobernador general de Pakistán y muerto de cáncer poco después del cruel asesinato del Mahatma.

Jinnah y Gandhi

Días atrás, el mundo se vio conmovido por el temprano fallecimiento de ese presunto revolucionario de nuestras vidas encarnado en el destacado emprendedor tecnológico estadounidense Steve Jobs. Como Jinnah, Jobs perdió la batalla contra el cáncer sin abandonar su puesto de lucha. 
El 27 de enero de 2010, Jobs presentó en sociedad la tableta Ipad, a un valor comercial unitario oscilante, en el mercado estadounidense, entre los 499 y 829 dólares estadounidenses. Ese hallazgo de su firma Apple conmueve por estos días al mundo informático, en la versión de la empresa estadounidense u otras versiones, sensación potenciada por la desaparición física de Jobs.

Jobs con la tableta Ipad de Apple (2010)

 Poco antes del deceso de Jobs, la firma Amazon sacudió el mercado global de las tabletas al presentar su tableta Kindle Fire, cuyo precio comercial unitario de 199 dólares estadounidenses le permitiría competir agresivamente con la iPad de Apple, el modelo dominante del sector.


En esta foto, publicada en Internet en julio de 2011, Jeff Bezos, presidente y cofundador de la tienda minorista on line Amazon, parece ridiculizar a Steve Jobs desde una tableta Kindle Fire alusiva al "Libro de Jobs" anunciado por The Economist como el presunto arquetipo de la infalibilidad informática.

Por estos días, mientras se multiplicaban a escala mundial los homenajes a Jobs, India anunció el lanzamiento de la tableta "más barata del mundo", denominada Aakash (cielo en hindi). Aakash fue desarrollada en territorio indio por la pequeña compañía británica DataWind. En India, la nueva tableta será distribuida por el gobierno nacional entre unos 100.000 estudiantes (en forma experimental y gratuita), en un operativo similar a la distribución gratuita de netbooks efectuada desde 2010 por el gobierno argentino, en el marco del programa Conectar Igualdad.com, implementado entre los alumnos de las escuelas secundarias y especiales estatales de nuestra patria.  En el caso indio, la Aakash será posteriormente comercializada entre estudiantes por 35 dólares estadounidenses y en tiendas por unos 60 dólares estadounidenses.


Tableta Aakash


La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner entregando netbooks del programa Conectar Igualdad.com

Conectar Igualdad.com, Kindle Fire y Aakash deben estar haciendo estremecer el aún caliente cadáver de Jobs en su flamante sepulcro. Evidentemente, el Ipad no era para todos. Amazon significa amazona en inglés. Si Jobs hubiese sido, como Gandhi, un indio hindú fallecido en su patria, el fundador de Apple habría sido cremado por Aakash, con una guardia de honor montada por Amazon junto a la pira funeraria de quien revolucionase el mundo de la tecnología onerosa, tal como el Mahatma intentase revolucionar la actitud del desvalido ante el poderoso.


















  







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